24 nov 2010

definicion del individuo a traves del grupo


Por mas que lo pienso no logro entender como es posible que la psicología defienda que el individuo necesita la aceptación del grupo para su propia definición personal. No hace mucho estuve hablando con un profesional de la psicología sobre el desarrollo personal, la seguridad en uno mismo y las inseguridades, y coincidía con él en que, sin lugar a dudas, el individuo tiene que tomar al grupo como espejo en el que verse reflejado. Al igual que físicamente somos incapaces de tener una percepción personal de nosotros mismos si no es a través de un espejo, a nivel psicológico tenemos que ser capaces de ver nuestro reflejo psicológico a través del grupo que nos rodea. El punto en el que nuestra visión se separaba es en el que él defendía el hecho de que para un desarrollo saludable y adecuado de la personalidad del individuo, esta tiene que ser aceptada por el grupo que le rodea.

No puedo estar más en desacuerdo con este punto. Desde mi humilde, y por supuesto ignorante opinión, me cuesta entender como una persona, si no se adapta con su carácter y formas de actuar, al resto de sus congéneres, queda digamos “lisiada” psicológicamente de un modo irremediable. ¿Dónde deja eso entonces a la individualidad? Desde mi punto de vista, la respuesta social es el espejo en el que mirarse, cierto. Pero el reflejo entregado no tiene que ser más que meramente eso, un reflejo. De la misma manera que una persona que se obsesiona debido a que un espejo le muestra una realidad física que no le gusta, ya que no se adapta a los cánones sociales del momento (aprovecho para remarcar arbitrarios y altamente pasajeros) requiere de un apoyo psicológico para superar dicho problema…¿Porqué no obstante esa misma situación en el plano psicológico es observada como la adecuada?

La aceptación social es una de las grandes quimeras de la humanidad, el perfecto placebo al que aferrarse para sentir la seguridad de encajar en algún sitio. Es un modo de cerrar los ojos y no aceptar afrentarse a la soledad de la existencia (soledad, no desde el tono negativo que dicha palabra puede contener. Intentaré hablar del peso de las palabras y de su poder cuando trate “El Orden del Discurso” si algún día organizo mis ideas). Subjetivamente considero que es precisamente en esa soledad donde el individuo es capaz de definirse a si mismo como realmente es, aislado de las influencias externas.

No estoy diciendo que el individuo deba encerrarse en si mismo y huir del grupo, renegar de la socialización. Como indicaba en un principio estoy de acuerdo en que la relación social nos permite ver como se desarrolla la individualidad. Al fin y al cabo, el ser humano, como muchos otros animales, es un animal social. Lo que si considero adecuado es definir cuidadosamente hasta donde llega la socialización “consensuada” y donde empieza la peligrosa influencia negativa social.

La época que nos ha tocado vivir nos ha permitido ver un nuevo desarrollo del narcisismo en las redes sociales. Más que interesante océano de investigación, el nuevo fenómeno de “etiquetado” define la psicología social moderna. La necesidad de ser etiquetado implica la necesidad subyacente de ser reconocido, de sentirse arropado, apoyado, y en casos admirado por el resto. Las etiquetas en las fotografías sirven como opiáceo psicológico que alimentan las tendencias narcisistas de las personas o esconden los problemas de autoestima de otras. Así el narcisista siente la necesidad de verse reconocido cuanto más mejor en las actividades del grupo, reconocimiento entregado a través de dicho etiquetado, lo que alimenta su necesidad de reconocimiento. En el otro extremo, aquel que sufre de baja autoestima busca apoyo en las “etiquetas”, agarrándose a ellas como una muestra de su capacidad para formar parte de un grupo, que en principio les puede resultar esquivo. Este es un campo apasionante que me gustaría seguir observando mas en profundidad antes de aventurarme con otra teoría absurda como todas las escritas en este blog hasta ahora (pero al menos me entretienen, y me permiten practicar mi capacidad para poner en orden mi mente, y para practicar el pensamiento racional jeje), pero es un campo que merece la pena mencionar como muestra de cómo la existencia social ha alcanzado limites tan terribles que, a mi entender, amenaza seriamente la individualidad de las personas.

Cuidado, no quiero hacer pensar que yo me creo la excepción a todo ello. Al igual que cualquier persona reacciono positivamente a estímulos positivos, me molestan en mayor o menor medida los negativos, e intento encajar en un grupo social u otro. Pero al igual que hacen muchos otros con toda seguridad, no dejo que los fracasos sociales que se puedan producir minen mi individualidad, poniéndola en tela de juicio ante el ojo global que la juzga. Al fin y al cabo una persona es el conjunto de todas sus vivencias, y el grupo nunca podría juzga el todo sin conocer todas sus partes. De ahí que muestre un poco mas de interés por la individualidad y anime a todo el mundo a conocer un poco la individualidad de cada uno. Quizás se lleven una sorpresa. Yo no paro de llevármelas con cada día que pasa

17 nov 2010

Inteligencia Emocional, Capacidad Empática y Relaciones Sociales


Por más que lo pienso no consigo entender la aparente paradoja que se forma en mi cabeza con respecto a la empatía y la sociabilidad. En teoría todo parece indicar que si una persona tiene un desarrollo especialmente notable de la inteligencia emocional, que normalmente suele implicar una capacidad empática notable, esto debería ser un factor positivo de cara a la capacidad social de dicha persona, ya que este factor le permitiría entender mejor a las personas de las que se rodea y así poder interactuar mejor con ellas, y de ese modo tener una vida social más compleja que otras personas.

Y sin embargo yo lo enfoco de otra manera. A mi modo de entender, a mayor capacidad empática menor nivel de socialización. Desde luego esto no es un estudio ni mucho menos, sino más bien una idea que me viene rondando la cabeza desde hace muchos años y que he decidido exponer, a ver si existe alguien que comparta dicha inquietud. Permitidme que ahonde un poco más en la cuestión. Una persona con una capacidad empática especialmente desarrollada sería una persona especialmente sensible a los problemas y las preocupaciones de los demás. Esto sin duda haría de esta persona un perfecto punto de apoyo para la gente que le rodea, ese amigo que sabe escuchar y puede aconsejar sabiamente cuando tienes un problema y necesitas desahogarte. Esto convertiría a esta persona con alta capacidad empática en una especie de “psicólogo de salón”, un paño de lágrimas al que poder aferrarse. Probablemente esto empujaría a la gente de su alrededor a apoyarse en él, en sus palabras reconfortantes, y quizás creara una falsa ilusión de capacidad social. Pero la realidad a mi entender es que, con el tiempo, la persona en cuestión, cargada emocionalmente con el peso de sus problemas y dificultades, e incapaz de descargarse de los de aquellos que le rodean, ya que su empatía no se lo permite, terminaría por alejarse de dichos círculos sociales para poder encontrar un pequeño resquicio de paz interior en la tranquilidad de la soledad.

De ese modo, a mi entender, la persona empática encuentra en la lejanía de la vida social su pequeño Oasis de calma, ya que no tiene que afrontar las cargas psicológicas que otros, voluntariamente en algunos casos aislados, e involuntariamente en el resto de las situaciones, descargan sobre él. A su vez, su capacidad empática haría que se guardara su problemas para si mismo, evitando compartirlos con los demás, conocedor de que esto no generaría más que problemas a las personas que le rodean, que a su vez repercutirían en el mismo inevitablemente.
Quizás sea un razonamiento un tanto arriesgado, pero a mí me parece lo suficientemente lógico para no poder evitar pensar en ello. Y por más que lo pienso…

6 sept 2010

Las Relaciones Sociales


Por mas que lo pienso no consigo entender plenamente las convenciones sociales, o lo que la gente suele definir "relacionarse con la gente". No es que me considere una persona especialmente antisocial, pero la realidad es que no soy de esos que entablan conversación con cualquier persona que ha conocido dos minutos antes. La gente tiende a sentirse aislada, apartada, un tanto dejada de lado cuando en un entorno social no interactua de una manera directa y, me atrevería a decir, casi constante. Yo por el contrario encuentro en esta actitud una comodidad que me reconforta especialmente. Observo desde la barrera que me facilita mi actitud más retraida, y disfruto estudiando las interacciones sociales, explorando como la gente define sus "yos" a traves de la imagen reflejada en sus "otros".
Recientemente alguien me dijo que el ser humano, por su naturaleza social ("el hombre como animal político" que decía Aristóteles si mi memoria no me falla) necesita de la aprobación de sus congéneres, de vivir en una manada que le acepta como es, (o más bien que define como es). Así, el ser humano se define según las convenciones del grupo social al que quiere adaptarse. Observo que ciertamente esto es así. No obstante yo no siento esa necesidad de aceptación social tan extendida. No digo que esto sea mejor o peor, sino que, sencillamente, es una opción minoritaria (seguro que hay mas gente como yo en ese sentido) que no se suele tener tan en cuenta.

No me entiendan mal. No hay nada que disfrute más que una buena conversación, ni hay nada que me apasione más que la dialéctica. No obstante, el hecho de socializar por socializar, por la necesidad de interaccionar con la gente que te rodea en un entorno determinado, no es algo que se me de bien, ni que considere en absoluto necesario.

Asi que, la próxima vez que coincidas conmigo en un entorno social, si me ves alejado, distante apartado, no me juzgues como un borde desagradable, porque te estarás equivocando. Si tienes un buen tema de conversación que ofrecer y un buen punto de vista que discutir, encontrarás en mi compañía un conversador entregado. Y siempre con una sonrisa en su rostro.

27 ago 2010

La felicidad


Por mas que lo pienso no consigo llegar a entender del todo el sentido de las vidas de ciertas personas. No hace demasiado, en una de esas conversaciones de barra de bar cualquiera que empiezan con el resultado del partido de anoche y acaban con disertaciones kantianas sobre el tiempo, una persona me indicaba sus objetivos en la vida: "quiero tener un trabajo estable, una familia, un buen sueldo, una bonita casa con jardin..." No es un mal objetivo desde luego, pero me pareció algo escaso, así que seguí indagando para intentar entender el porqué de esas ideas, esas metas preenvasadas al vacío en su mente. La respuesta a la que llegamos tras varias preguntas fue la siguiente: "eso me haría feliz"

La felicidad, al fin hablabamos el mismo idioma. ¿No es ese acaso el objetivo final de cualquier persona, de cualquier forma de vida? Todo lo demás no son mas que meros instrumentos para alcanzar dicho estado, los árboles que forman el bosque realmente. Hay gente que encuentra la felicidad en estos proyectos, en alcanzar dichas metas. Otros la encuentran en una vida errante, contemplativa, de armonía con el universo. En muchos casos puedes oir a alguien decir "pobrecito" cuando ve a una persona pasar, mochila al hombro, ropa desgastada y paso difuso en el camino. Sin embargo, una mirada más en profundidad en su cara y no en su atuendo podría llevarte a entender que realmente el es feliz. Es feliz porque acumula muchos amaneceres en sitios que no podrías imaginar. Muchos atardeceres con gentes de muchas culturas, de muchos modos diferentes de ver la vida. Experiencias que quizás incluso te costara comprender.

Y sin embargo, cuando todos pensabamos que la felicidad era la respuesta a las preguntas (o el número 42 según la Guía del Autoestopista Galáctico, pero esa es otra historia.) llega el señor Punset y nuevamente nos abre los ojos a nuestro error. Al parecer, la felicidad en si misma es un estado imposible de adquirir, ya que nadie puede ser feliz constantemente, debido a que la naturaleza humana esta necesariamente opuesta a ello, ya sea por enfermedades, por problemas personales, por dificultades del entorno en el que se vive, etc...Los miles de millones de factores que alteran constantemente la perfección que la felicidad requiere hacen que esta sea imposible, y convierten a aquel que lucha por alcanzarla en un descorazonado sufridor que finalmente es muy probable que acabe por ser un pesimista empedernido.

Entonces ¿Cuál es la respuesta? ¿No podemos ser felices? Al contrario. Ser felices es más sencillo de lo que parece, y el mismo Punset lo explicaba con acierto. La felicidad existe en ese momento de superación del ser humano en el que, su esfuerzo por mejorar, por progresar (y no hablamos de cuestiones materiales: dinero, trabajo,etc...sino de cuestiones emocionales y psicológicas, que evidentemente se pueden ver muy afectadas por las materiales sin duda, pero estas no son más que herramientas para las segundas) le lleva a sentirse mejor consigo mismo. En ese momento el ser humano es feliz, y debe disfrutar de su felicidad. Y cuando las cosas se tornen difíciles, y lo harán sin duda, deberá encontrar en esa sensación de seguridad las fuerzas para encararlas, y al salir vencedor de dichas dificultades sentirse nuevamente realizado y feliz.

Yo ya he tomado mi decisión hace algún tiempo. Ya no lucho por ser feliz, simplemente disfruto siéndolo...mientras dure.

26 ago 2010

En Cuanto a la música

Por más que lo pienso no logro entender cual es el secreto de algo tan sencillo a la par que maravilloso como la música, para que me mantenga absorto durante horas, ya sea sentado a un piano, con mi vieja confidente la guitarra, o sencillamente a los pies de mi viejo tocadiscos. Desde las suaves melodias del jazz hasta el hard rock de led zeppelin, el camino se extiende en un denso bosque de melodías, canciones, instrumentos, que no deja de atraparme por mucho que los años pasen.

Sin duda es la forma mas perfecta de expresión artística que conoce el ser humano. Espero que me perdonen el resto de los artistas que puedan ofenderse por dicha afirmación, quizás no sea más que una tendencia inevitable de "barrer para casa", pero realmente entiendo la música como el metodo más cercano conocido por el ser humano para intentar rozar la perfección.

Y diganme si creen que me equivoco: ¿Quién no ha llorado alguna vez por una canción? ¿Quién no recuerda la canción que sonaba el día que se enamoró? ¿Quién no ha saltado y gritado bajo el embrujo secreto de unos acordes? Desde el primer día en el que el ser humano se dió cuenta de lo que la simple percusión podía hacer, la música se convirtión en un lenguaje universal que une a todos por igual en un océano de emociones.

E imagino que eso mismo será lo que, a día de hoy, sigue empujandome a seguir saliendo a la carretera, a digerir cientos y cientos de kilómetros a altas horas de la madrugada de vuelta a casa tras un concierto. A seguir perdiendo dinero en cada viaje, en cada estancia, en cada aventura. Pero a si mismo, cuando las luces se encienden, el público gira su cabeza hacia nosotros y las primeras notas invaden el ambiente, nunca puedo evitar estremecerme como el primer día que, desconocedor de lo que iba a provocar, comenzé a golpear por primera vez las teclas de un piano.

Citando al inmortal shakespeare: "If Music is the food of love, give me in excess" ("si la música es el alimento del amor, dádmela en exceso" ("Twelfth Night")