Por mas que lo pienso...
29 abr 2014
La Pasión por La Razón
8 may 2012
Tiempo de desobediencia Civil.
Por más que lo pienso no logró llegar a entender como aceptamos, con indignación si, pero aceptamos que el gobierno esquilme muestra sociedad del bienestar y nuestros recursos para abiertamente entregarlos a la acomodada élite de banqueros que disfruta de vidas de auténticos millonarios mientras el pais se hunde en la ruina, no sólo económica sino ética. El pueblo pone el grito en el cielo, se tira de los pelos indignado, ante una nueva aberración del equipo de gobierno que tras considerar necesario un serio recorte en la educación y salud pública con el que ahorrar diez mil millones de euros, anuncia ahora sin ningún tipo de rubor una inversión de dicha cantidad en bankia, banca privada. Dicha decisión va más allá de errónea o desacertada a mi entender, entrando en campos más graves como "terrorismo" social, y la repuesta debe ser de la contundencia que la situación require.
Seamos realistas, indignarse no basta. En España somos los reyes de la indignación y los más mediocres en la acción. No sirve de nada salir a las calles, organizar protestas y acampar en las plazas. Las medidas utópicas y de soñadores no hacen más que jalonar a los de arriba. No es tiempo de acampar y de realizar talleres de cuero y danza del vientre, es tiempo de plantar cara y dejar claro POR CUALQUIER MEDIO que la población no va a aceptar más este sistema. Una revolución es necesaria, más bien imprescindible. Es hora de medidas, de acción. Las protestas ya no sirven. Nadie escucha la voz del pueblo, así que es hora de que este la recupere, con los medios necesarios. A los que haya que recurrir.
Todos hablan de Islandia, de su revolución, de sus cambios, pero aquí nadie busca esas pautas para seguirlas. Nos conformamos con alabar su revolución, a alabar la ascensión del nuevo presidente francés poniendo nuestras esperanzas en él, y protestando por todo lo que nos viene encima. Pero no hacemos nada por remediarlo. Somos espectadores de nuestra propia ruina, somos lo suficientemente inteligentes para saber que no lo queremos, pero no sabemos que hacer para pararlo.
Lo siento, indignarse es una posición demasiado fácil. Es hora de tomar posiciones y aceptar nuestro papel en la revolución. Y si las palabras no son suficientes, si las democracia no es capaz de defender la democracia, deberemos barrer con todo para empezar de nuevo. El árbol de la justicia debe ser regado de tanto en cuanto con la sangre de la revolución, y la hora ha llegado.
23 feb 2012
Manipulación

"El Terror no conoce de Ideologías; Las ideologías bien conocen el terror."
Por mas que lo pienso no consigo recordar ya cuanto tiempo hace desde que mi mente ha estado barruntando hacia dónde se dirige la sociedad que conocemos hoy en día y cual podría ser la mejor solución para los oscuros tiempos que nos engullen. Durante todo este tiempo he estado atento, prestando atención a todo lo que mi alrededor ocurría, recogiendo todo tipo de información, de todo tipo de puntos de vista, valorando su credibilidad y, en el caso de su falta de credibilidad lo que podría sacarse de ella, pero sobre todo, evitando expresarme en la medida de las posibilidades en modo alguno de una manera arbitraria y poco reflexiva en ninguno de los puntos candentes que nos rodean.
Y después de todo este tiempo de reflexión y meditación, de sondeos y encuestas, de lecturas de derechas y de izquierdas, y de aquellos que se consideran apolíticos (que es tanto como decir ideológicamente vacíos, ya que que ningún partido represente tu modo de pensar no quiere decir que no tengas un modo de pensar concreto, y la política es más bien eso que el partidismo), de extremistas y de pensadores, de parados, trabajadores y empresarios, de estudiantes, de personas que han decidido no hacer nada en la vida, etc…finalmente he conseguido llegar a algunas conclusiones muy personales pero de las que nadie difícilmente podrá bajarme.
La primera y la más importante a día de hoy es que sin duda es el momento del cambio, y eso por supuesto implica que es el momento de la lucha, del sacrificio. Algunos entienden por sacrificio y lucha el doblegarse al sistema y renunciar a lo conseguido en el estado del bienestar, a que paguemos los de siempre el daño generado por los de siempre. Sin duda estos no me representan.
Otros entienden por sacrificio y lucha la violencia abierta, el ataque directo, la vejación de aquellos que están ahora en el poder, la instauración de un nuevo orden que, oculto tras las palabras libertad y justicia, que tan hábilmente han sido usadas en múltiples revoluciones, muchas de las cuales lo que han conseguido aportar es precisamente todo lo contrario, terminaría en una inversión total o parcial de papeles, el clásico “quítate tu para ponerme yo” tan conocido a lo largo de la historia. Sin duda, estos no me representan.
Está quien entiende la lucha y el sacrifico de un modo político, defendiendo las convicciones políticas de unas u otras siglas, y cuyas armas en cualquiera, ya no de los dos bandos principales de este país, sino en todos ellos, son la difamación del oponente, la calumnia y la vejación. Unos y otros utilizan la información a su antojo y las legiones de seguidores que tienen extienden su veneno por los canales informativos posibles, nublando las mentes de otros. No son solo los fachas, ni los perroflautas, ni los comunistas, ni los progres, ni los modernos, ni los ninis, ni los monárquicos, ni los republicanos, ni ningúno de muchos otros, los que utilizan información sesgada, sino todos ellos manipulando la información a su antojo, empujando a la emotividad de las personas que nubla su capacidad racional (véase el punto 6 de las “10 formas distintas de manipulación mediática” de Noam Chomsky, dejo el enlace: http://www.aporrea.org/medios/n180996.html ) Discúlpenme si no salto del sofá y me enervo al ver como una serie de manifestantes golpea a la policía con piedras , al ver un policía sangrando al cumplir su deber, o al ver a un político golpeado al ir a su puesto de trabajo, pero discúlpenme también si no jaleo dicha actitud, al igual que ni jaleare ni me ofuscaré ante las imágenes de un policía tirando o golpeando a un menor de edad, de una carga a manifestantes supuestamente desarmados o similares. Todas esas piezas de información se presentan normalmente aisladas de su concepto inicial, planteadas y moldeadas desde el enfoque deseado y lanzadas a la cada vez más globalizada sociedad con el objeto de nublar su capacidad de pensar atacando a su capacidad emotiva. Puede sonar a frío, incluso cruel, pero insisto, no estoy indicando a nadie como debe pensar, sino como lo hago y haré yo. Estos no me representan
Está también quien entiende esta lucha como una lucha de clases, en la que cada bando defiende la supervivencia de su propia clase o casta social. Si bien es un enfoque bastante lógico ya que cada uno defiende su propio modo de vida, e incluso en algunos casos más bien su supervivencia, no creo que sea un enfoque apropiado, ya que al final sencillamente llevaría a un enfrentamiento en el que no sería lo más justo lo que triunfara, sino lo más poderoso. “Es maravilloso tener la fuerza de un gigante, pero es tiránico usarla como un gigante” (Shakespeare). Estos tampoco me representan.
De este modo mucha gente podría acusarme de no tomar parte en este conflicto, de dejar que sencillamente las cosas se desarrollen y no ser más que un espectador más. Nada más lejos de la realidad. Estoy preparado para la acción, y dispuesto a defender los ideales que considero que son los justos y adecuados. No obstante no esperen mi apoyo si para defender uno de esos ideales tengo que comulgar con 200 ideas más que me parecen descabelladas. Quiero que los bancos paguen por todo el daño causado, pero no por ello quiero el comunismo. Quiero que la derecha pague por todos los recortes que ha empezado a hacer, y que hará sin duda durante los próximos años, pero no por ello quiero que el PSOE vuelva a gobernar. Quiero que los empresarios no puedan pasar por encima a los obreros, pero no por ello quiero ahogarlos en la más absoluta de las estrecheces económicas y de derechos. Quiero que haya justicia, pero no por ello quiero que me la dicte ningún grupo de los que actualmente hablan de justicia, los cuales en su inmensa mayoría hablan con el corazón, y la justicia debería aplicarse con la razón. Quiero que los corruptos paguen por sus crímenes, pero no que uno u otro partido me digan quienes son los corruptos. Quiero manifestarme por las decisiones injustas tomadas a espaldas de los ciudadanos, pero no por ello apoyar en esas manifestaciones a unos sindicatos convocantes que nos han hecho tanto daño como los partidos, amparándose en el nombre de los derechos de los trabajadores y vendiéndolos al mejor postor en las mesas de negociaciones.
Pero sobre todo, por encima de todas las cosas, como un buen comienzo para arreglar algo en esta sociedad, quiero que todas, absolutamente todas las facciones/partidos/corporaciones/sindicatos/etc…dejen de usar el terror como principal medio de control de la sociedad. Quiero que por una vez en nuestra existencia podamos vivir sin miedo, sin la manipulación constante que todos nos ofrecen con el miedo, el miedo al cambio, a la pasividad, a la vuelta atrás, a la violencia, a la muerte… Quiero que cada uno podamos opinar libremente sobre como vemos el mundo sin que tengamos que ser necesariamente etiquetados en uno u otro bloque social. Que la única etiqueta que pueda aplicársenos sea la de “Yo”
1 ago 2011
El Gran Héroe Americano

Por más que lo pienso no logro sacarme de la cabeza la imagen de Obama como el gran héroe Americano. No se si recuerdan aquella vieja serie en la que el protagonista recibía de los extraterrestres un traje con superpoderes, pero que nunca llegaba a usar correctamente, porque no conseguía entender las instrucciones. Capítulo tras capítulo veíamos a nuestro personaje intentar volar y terminar besando el suelo en las más cómicas situaciones. A Obama le ha pasado lo mismo. Ha intentado volar una y otra vez, pero me temo que las instrucciones del juego político están escritas en un idioma indescifrable para él. Su sueño Americano ha durado “lo que duran dos peces de hielo en un whiskey on the Rocks” citando al gran Sabina, o quizás debiéramos decir un “Bourbon on the Rocks” para reforzar aún más el sentimiento Americano.
Obama se ha empeñado en anteponer las personas a la política, craso error. En un mundo como el actual, semejante bravuconada solo tiene espacio en las viñetas de los cómics del capitán América. Así su sueño Americano se ha fundido inevitablemente en las espirituosas aguas del “Bourbon” que es la política Americana. Con un sueño de un sistema de salud pública gratuito para todos los Americanos que naufragó antes incluso de salir de puerto, y una lucha social siempre por delante de las necesidades de sus grandes apoyos, que inevitablemente han sido los gigantes económicos que entienden la política como los hilos que mueven a sus marionetas a sus puestos de trabajo, Obama planto cara a un sistema diferente, quizás con un exceso de fe potenciado por todas las esperanzas que se habían puesto en su mandato. Y no tardo en darse cuenta de que la pared con la que chocaba no era más que la punta de un iceberg enorme que amenazaba con hundir su barco, el “U.S. Freedom” en el que viajaban todos sus compatriotas.
Y ahora, con la amenaza de quiebra llamando a la puerta, reclamando todo aquello que en su momento alguien decidió que podía aceptarse, se aferra al timón de la nave intentando tomar el rumbo adecuado para evitar los escollos, sin darse cuenta de que la rueda a la que se aferra hace tiempo que se desacopló del buque, y que en realidad no dirige nada más que una absurda obra de teatro, un teatro de marionetas que danzan al ritmo electoral, despreocupadas con el futuro, pensando que no hay nada que no pueda arreglarse, mientras todos los tripulantes del barco huyen despavoridos en busca de unos botes salvavidas que nadie recordó poner en el buque cuando se inició el viaje, demasiado ocupados disfrutando de los deliciosos preparativos del viaje y de las maravillosas noches de placer y alegría que en el crucero se habían dado.
Mi memoria siempre ha sido muy limitada, y reconozco que no recuerdo si finalmente nuestro entrañable personaje del Gran Héroe Americano conseguía finalmente levantar el vuelo sin acabar volviendo a la tierra con la brusquedad habitual. No obstante, y espero equivocarme en ello, no creo que sea relevante en este caso, ya que todo parece indicar que, aunque Obama siga intentando volar, hace ya algún tiempo que tanto demócratas como republicanos le han robado el traje. Espero que les guste el “Bourbon” con mucho hielo…
13 jun 2011
Cuando éramos Jóvenes, Cuando éramos reyes.

Por más que lo pienso no consigo quitarme de la cabeza esa sensación de que algo ha cambiado en mi vida. No es un algo muy relevante, ni ha sido un repentino cambio en mi modo de vivir la vida y de ver las cosas. Ha sido algo así como un muy sutil fundido en negro que ha teñido mi manera de vivir y de enfocar las prioridades. Pequeños y sutiles cambios en mi modo de actuar, de ver el mundo, de reaccionar ante él.
Y sin embargo, me impresiona como soy capaz de volver a encontrar la pasión que una vez tuve por las cosas que durante años me han acompañado. La música que ha estado a mi alrededor durante los últimos 20 años de mi vida no deja de sorprenderme. Me encuentro a mí mismo mirándome al espejo con el brillo en los ojos que una vez tuve cuando era joven, cuando era uno de esos reyes del derroche, intocable, invencible, inagotable. Quizás ahora mi cuerpo se resienta por el paso del tiempo (o por los kilómetros que diría el Dr. Jones), pero mi mente mantiene aún ese espíritu inagotable que cree en la magia que puede generar una sucesión de acordes.
No son pocas las veces que me planteo que sentido puede tener seguir con algo como la música, que ocupa la más preciada de mis posesiones, mi tiempo, y lo hace de un modo casi totalitario, exprimiendo cada momento de mi vida en el que mis obligaciones no me atan a menesteres de menos virtuosismo. Y sin embargo, cada vez que me prometo a mí mismo que es hora de acabar, que es hora de cerrar esa etapa y disponer de mi tiempo en otro modo, tres acordes me devuelven a esa juventud en la que la fe por la música era total, en la que la pasión superaba a el cansancio, en la que la inocencia se enmascaraba en autoconfianza, en la que el dolor se podía camuflar en un estribillo y en la que la constante lucha con mi propia humanidad se rasgaba en el mástil de una guitarra. Ahora la música ya no es rebeldía, ya no es rechazo, ya no es dolor y agonía. Ahora la música es paz, sosiego, es la llave de un estado de inmersión en la más absoluta de las verdades, la que esconde los secretos de la felicidad. Cada acorde rasgueado es un guiño más de experiencia a la vida, cada estrofa cantada un recuerdo al que aferrarse con el cariño que desempolva del baúl de la existencia, cada pequeña pausa una inmensa panorámica de lo que el futuro aún nos depara.
Fuimos reyes y llevamos nuestra corona con el orgullo de un gigante que observa todo aquello que se extiende a su paso con una sonrisa en la boca. Ahora somos sombras de aquellos años, pero en nosotros encuentran cobijo la sabiduría, la pasión, la calma y la felicidad que solo el caminante que ha recorrido una parte del camino sabe desprender de sus conocimientos. Fuimos defensores del sueño, ahora describimos nuestra realidad. Fuimos amantes del exceso, ahora sibaritas del detalle. Fuimos guerreros de la vida, y ahora somos profetas del futuro.
Y aun así, la música sigue siendo el idioma universal que nos ha unido, el rio de la vida que fluye entre nosotros, que nos conecta al universo, y que nos permite intuir, aunque tan solo sea fugazmente, una pequeña muestra de lo que la vida esconde, de su más preciado secreto, la libertad de crecer, la energía de la experiencia, y la seguridad de la esperanza. Que siga sonando.
18 may 2011
La Burguesía del Opositor.

Por más que lo pienso no logro entender como es posible que se haya perdido el norte del modo que se ha perdido en la sociedad de hoy. Una sociedad en la que un funcionario de la radio pública ante un micrófono se puede permitir el lujo de restar importancia a una opinión de un “líder” de un movimiento que sencillamente intenta expresar su opinión de un modo totalmente democrático con un argumento tan lamentable como que “no hay nada más burgués que un abogado opositando”. Miren ustedes, para mi entender hay cosas realmente mas burguesas, si debo utilizar este término tan poco adecuado en los tiempos que corren, como por ejemplo un funcionario con un sueldo fijo seguramente bastante más alto que el de la mayoría de la población española (y eso refiriéndome solo a la activa, que cada vez es menos) y con la oportunidad de expresarse públicamente, capaz de cometer semejante juicio de valores sin tan siquiera sonrojarse y diciéndolo “con todo el cariño”.
Miren ustedes, los abogados que existen hoy en día en el sistema público, los jueces, los policías, los funcionarios de los ayuntamientos, todos ellos han llegado a conseguir sus puestos de trabajo con el esfuerzo que implica preparar unas oposiciones. Incluso el personaje en cuestión que se atreve a juzgar demagógicamente el enfoque de este abogado tuvo que haber pasado unas (o al menos debería, uno ya duda de ciertas cosas en la administración actual), y no creo que se considerara un burgués en aquel momento. No creo que el derecho a protestar ante la situación actual que atraviesa este país, en el que los bolsillos de unos pocos continúan agrandándose mientras el resto de la población carga con sus deudas, tenga que venir condicionado por la relativa comodidad que se le suponga a la persona que se queje. El hecho de que pueda permitirme vivir emancipado, lo que es un lujo a día de hoy, no me impide protestar por las condiciones actuales de la vivienda en España, la especulación y la dificultad de los jóvenes para poder conseguir una vivienda digna. Que pueda ver la televisión en una pantalla plana no creo que me vete como interlocutor para criticar las noticias que veo en ellas cada día, en las que me intentan explicar y hacer ver como natural el hecho de que el director del FMI sea un “supuesto” violador y agresor sexual. El hecho de que pueda permitirme salir los fines de semana a tomar unas copas y cenar no creo que me anule como ciudadano para mostrar mi absoluto rechazo a un gobierno de corrupción apoyado por una oposición inquisidora que, al igual que el propio gobierno, no sabe más que llorar y acusar a su rival sin aportar nada para mejorar la situación.
“los jóvenes de hoy en día viven mucho mejor que antes” Por favor, guárdense sus comentarios demagógicos y faltos de argumento para una audiencia que quiera creerles. Al menos en generaciones anteriores la gente conseguía independizarse con cierta facilidad, en comparación con la absoluta imposibilidad que tienen los jóvenes de hoy. Al menos antes podía trabajarse, había puestos de trabajo, en contra de las increíbles tasas de desempleo actuales. Al menos podían plantearse formar una familia, contra las terribles dificultades que hacen que hoy en día ser padre se convierta en una aventura con resultados muy arriesgados. Pueden ustedes seguir haciendo valoraciones baratas sobre el precio de los vuelos a Londres a día de hoy, tienen mi bendición para ello, la bendición de un filólogo Ingles que vive y trabaja de su conocimiento del idioma sin haber pisado terreno anglófono jamás en su vida, dado que sus padres no pudieron permitirse el lujo de costear dicha experiencia.
Siempre se ha criticado a la juventud, supongo que forma parte del ciclo natural de la vida. Pero finalmente la historia nos dicta que ha sido siempre esa juventud la que finalmente ha sacado las castañas del fuego a la sociedad en la que vivía. Yo no cito consignas revolucionarias, no arranco adoquines en las calles mientras rememoro épocas pasadas. No hago sentadas frente a la policía a favor de la paz. No creo en el romanticismo de las protestas, porque considero que es una peligrosa arma de doble filo que puede arrancarles la merecida credibilidad que tienen. Pero por favor, no quieran ustedes engañar a nadie con el intento clasista de clasificar mis opiniones por mis capacidades económicas o mis aspiraciones naturales a la estabilidad en la vida. No comentan el error básico de faltar al respeto a aquellos que, dentro de no mucho, tendrán que, dando una vez más la razón a la historia, salvar la sociedad que ustedes han creado e intentar enmendar sus errores. Dicho todo siempre “desde el cariño” paternalista que ustedes transmiten siempre en sus palabras
14 may 2011
El Curso de la vida
El Curso de la vida:
Por más que lo pienso no logro terminar de encontrar una imagen totalmente fiable de mi mismo. AL igual que si me observara en un sucio espejo de bronce, que me devuelve una imagen distorsionada de la realidad, mi mente se debate entre multitud de opciones, opiniones, argumentos y demás diatribas dialécticas sin fin, mientras que el tiempo modifica una y otra vez los patrones y las ideas que dirigen mi mente.
Siempre me ha hecho gracia esa gente que se enorgullece de permanecer inamovible ante el tiempo. "Sigo siendo el mismo, no he cambiado” es una de las frases más obviamente erróneas que existen en el vocabulario humano, y por extensión en su imaginario. Porque el mero hecho de creer que una persona no cambia con el tiempo no es más que pura fantasía, imposible de realizar. Si suponemos que los cambios no se producen en pequeños espacios de tiempo (cosa que es cuanto menos más que discutible), lo que jamás podremos negar es que la experiencia, con el pasar de los años, modifica nuestros puntos de vista y nuestra propia existencia.
A nivel personal he sido un pesimista descontrolado, un rebelde enardecido, un ácrata convencido, un optimista recalcitrante, y ahora me muevo en una delgada línea de escepticismo controlado. Mi mente está en constante batalla con sus propios principios, dando pleno sentido a la famosa frase del gran filósofo Marx (no Carl, Groucho): “estos son mis principios, si no les gustan…tengo otros”. Sin embargo, el gran paso que ha dado sentido a mi concepto de auto existencia ha sido el definirla en ese espacio de cambio, una vida suspendida en medio del tiempo, sin fronteras definidas, sin señales claras. Un sencillo fluir a través del tiempo, permitiendo que mi mente se moldee al universo según aprende y descubre sobre el mismo.
Saben, muchas veces he pasado horas y horas debatiendo sobre temas de gran carga psicológica y filosófica. Han sido muchas noches de filosofía de salón, rodeado de buenos conversadores, sin llegar a conclusiones más allá del placer de una buena charla. Y cuando sigues dando vueltas a ese círculo sin fin en el cual nada puede quedar definido, es un niño el que te abre los ojos: “Los adultos a veces sois como niños” te dice con su inocencia. Y se te queda una cara de estupidez mientras afirmas con la cabeza pensando “en múltiples ocasiones en lo más sencillo reside la respuesta” La famosa navaja de ockham sigue estando presente en nuestras vidas. Y si, el chico tenía razón, en muchos casos lo único que diferencia a los adultos de los niños es el precio de los juguetes con los que juegan.
Pasar años madurando, convirtiéndote en un adulto, encontrando el camino que consideras adecuado, afianzándote como una persona de provecho. Y cuando crees que tu vida está bien definida, un niño de 11 años te devuelve a la realidad: “los adultos sois como niños”. Quizás la vida no sea tan compleja como en muchos casos nos la quieren plantear. Quizás debamos seguir adelante, sin eludir responsabilidades, pero observando la vida desde una perspectiva más simple. Al igual que un niño, el cielo es el cielo, una piedra es una piedra, y una hora es una hora. Quizás debamos recordar la facilidad con la que podíamos pasar del dolor a la alegría y, en nuestra eterna búsqueda de la felicidad, encontrar el modo de disfrutar del viaje.
He sido un cínico, he sido un tanto maquiavélico, quizás políticamente incorrecto. Budista, católico mahometano… He sido todo lo que alguna vez ha estado por menos de una milésima de segundo en mi cabeza, porque al menos durante ese corto espacio de tiempo ha estado allí, lo he experimentado. Los cambios siguen latentes en mí, y el desorden es sin dudas el estado mental que ordena mi rumbo, al igual que dirige estas líneas. Pero hay una cosa que nunca he dejado de ser, aunque se me hubiera olvidado que lo era: Aquel niño asustadizo y apasionado por la inmensidad de la vida que se extendía ante sus ojos.
