23 feb 2012

Manipulación



"El Terror no conoce de Ideologías; Las ideologías bien conocen el terror."

Por mas que lo pienso no consigo recordar ya cuanto tiempo hace desde que mi mente ha estado barruntando hacia dónde se dirige la sociedad que conocemos hoy en día y cual podría ser la mejor solución para los oscuros tiempos que nos engullen. Durante todo este tiempo he estado atento, prestando atención a todo lo que mi alrededor ocurría, recogiendo todo tipo de información, de todo tipo de puntos de vista, valorando su credibilidad y, en el caso de su falta de credibilidad lo que podría sacarse de ella, pero sobre todo, evitando expresarme en la medida de las posibilidades en modo alguno de una manera arbitraria y poco reflexiva en ninguno de los puntos candentes que nos rodean.

Y después de todo este tiempo de reflexión y meditación, de sondeos y encuestas, de lecturas de derechas y de izquierdas, y de aquellos que se consideran apolíticos (que es tanto como decir ideológicamente vacíos, ya que que ningún partido represente tu modo de pensar no quiere decir que no tengas un modo de pensar concreto, y la política es más bien eso que el partidismo), de extremistas y de pensadores, de parados, trabajadores y empresarios, de estudiantes, de personas que han decidido no hacer nada en la vida, etc…finalmente he conseguido llegar a algunas conclusiones muy personales pero de las que nadie difícilmente podrá bajarme.

La primera y la más importante a día de hoy es que sin duda es el momento del cambio, y eso por supuesto implica que es el momento de la lucha, del sacrificio. Algunos entienden por sacrificio y lucha el doblegarse al sistema y renunciar a lo conseguido en el estado del bienestar, a que paguemos los de siempre el daño generado por los de siempre. Sin duda estos no me representan.

Otros entienden por sacrificio y lucha la violencia abierta, el ataque directo, la vejación de aquellos que están ahora en el poder, la instauración de un nuevo orden que, oculto tras las palabras libertad y justicia, que tan hábilmente han sido usadas en múltiples revoluciones, muchas de las cuales lo que han conseguido aportar es precisamente todo lo contrario, terminaría en una inversión total o parcial de papeles, el clásico “quítate tu para ponerme yo” tan conocido a lo largo de la historia. Sin duda, estos no me representan.

Está quien entiende la lucha y el sacrifico de un modo político, defendiendo las convicciones políticas de unas u otras siglas, y cuyas armas en cualquiera, ya no de los dos bandos principales de este país, sino en todos ellos, son la difamación del oponente, la calumnia y la vejación. Unos y otros utilizan la información a su antojo y las legiones de seguidores que tienen extienden su veneno por los canales informativos posibles, nublando las mentes de otros. No son solo los fachas, ni los perroflautas, ni los comunistas, ni los progres, ni los modernos, ni los ninis, ni los monárquicos, ni los republicanos, ni ningúno de muchos otros, los que utilizan información sesgada, sino todos ellos manipulando la información a su antojo, empujando a la emotividad de las personas que nubla su capacidad racional (véase el punto 6 de las “10 formas distintas de manipulación mediática” de Noam Chomsky, dejo el enlace: http://www.aporrea.org/medios/n180996.html ) Discúlpenme si no salto del sofá y me enervo al ver como una serie de manifestantes golpea a la policía con piedras , al ver un policía sangrando al cumplir su deber, o al ver a un político golpeado al ir a su puesto de trabajo, pero discúlpenme también si no jaleo dicha actitud, al igual que ni jaleare ni me ofuscaré ante las imágenes de un policía tirando o golpeando a un menor de edad, de una carga a manifestantes supuestamente desarmados o similares. Todas esas piezas de información se presentan normalmente aisladas de su concepto inicial, planteadas y moldeadas desde el enfoque deseado y lanzadas a la cada vez más globalizada sociedad con el objeto de nublar su capacidad de pensar atacando a su capacidad emotiva. Puede sonar a frío, incluso cruel, pero insisto, no estoy indicando a nadie como debe pensar, sino como lo hago y haré yo. Estos no me representan

Está también quien entiende esta lucha como una lucha de clases, en la que cada bando defiende la supervivencia de su propia clase o casta social. Si bien es un enfoque bastante lógico ya que cada uno defiende su propio modo de vida, e incluso en algunos casos más bien su supervivencia, no creo que sea un enfoque apropiado, ya que al final sencillamente llevaría a un enfrentamiento en el que no sería lo más justo lo que triunfara, sino lo más poderoso. “Es maravilloso tener la fuerza de un gigante, pero es tiránico usarla como un gigante” (Shakespeare). Estos tampoco me representan.

De este modo mucha gente podría acusarme de no tomar parte en este conflicto, de dejar que sencillamente las cosas se desarrollen y no ser más que un espectador más. Nada más lejos de la realidad. Estoy preparado para la acción, y dispuesto a defender los ideales que considero que son los justos y adecuados. No obstante no esperen mi apoyo si para defender uno de esos ideales tengo que comulgar con 200 ideas más que me parecen descabelladas. Quiero que los bancos paguen por todo el daño causado, pero no por ello quiero el comunismo. Quiero que la derecha pague por todos los recortes que ha empezado a hacer, y que hará sin duda durante los próximos años, pero no por ello quiero que el PSOE vuelva a gobernar. Quiero que los empresarios no puedan pasar por encima a los obreros, pero no por ello quiero ahogarlos en la más absoluta de las estrecheces económicas y de derechos. Quiero que haya justicia, pero no por ello quiero que me la dicte ningún grupo de los que actualmente hablan de justicia, los cuales en su inmensa mayoría hablan con el corazón, y la justicia debería aplicarse con la razón. Quiero que los corruptos paguen por sus crímenes, pero no que uno u otro partido me digan quienes son los corruptos. Quiero manifestarme por las decisiones injustas tomadas a espaldas de los ciudadanos, pero no por ello apoyar en esas manifestaciones a unos sindicatos convocantes que nos han hecho tanto daño como los partidos, amparándose en el nombre de los derechos de los trabajadores y vendiéndolos al mejor postor en las mesas de negociaciones.

Pero sobre todo, por encima de todas las cosas, como un buen comienzo para arreglar algo en esta sociedad, quiero que todas, absolutamente todas las facciones/partidos/corporaciones/sindicatos/etc…dejen de usar el terror como principal medio de control de la sociedad. Quiero que por una vez en nuestra existencia podamos vivir sin miedo, sin la manipulación constante que todos nos ofrecen con el miedo, el miedo al cambio, a la pasividad, a la vuelta atrás, a la violencia, a la muerte… Quiero que cada uno podamos opinar libremente sobre como vemos el mundo sin que tengamos que ser necesariamente etiquetados en uno u otro bloque social. Que la única etiqueta que pueda aplicársenos sea la de “Yo”