Palabras y Palabros
Por más que lo pienso no puedo llegar a solucionar el problema que se me ha planteado recientemente. Permítanme que les exponga del modo más breve posible la situación. Una sociedad me había solicitado que por favor expusiera en forma de breve presentación oral una serie de puntos de vista sobre el lenguaje en la sociedad actual. La exposición tendría lugar en una sala de conferencias a la que acudirían un gran número de catedráticos y doctores, así como psicólogos, sociólogos y otros pensadores en general. Semejante honor sin duda requería un Esfuerzo dialéctico del más alto nivel, así que decidí aceptar el reto y pronto comencé a plantear mi discurso.
Me senté ante la siempre temida hoja en blanco y comencé a escribir: “Estimados amigos…” un comienzo clásico, pero no exento de solemnidad. Sin embargo, observe que en respeto de las normas protocolarias y de lo debidamente correcto, dicho comienzo podría parecer sexista, al ser exclusivamente en masculino, así que decidí modificarlo en: “Estimados amigos y amigas”. No obstante aún me resultó un comienzo un tanto desacertado en cuanto a protocolo, ya que con él parecía dirigirme tan solo a una pequeña parte del público, que serían mis amigos, dejando al resto de los oyentes de lado. Si no se entendiera así, todas aquellas grandes mentes podrían pensar por otro lado que me tomaba un exceso de confianza tratándolos como amigos sin tan siquiera conocerlos personalmente, así que modifique nuevamente mi entrada de la siguiente manera: “Estimados amigos y amigas y resto de personas aquí presentes” Pronto me dí cuenta de que utilizar el termino “resto de personas podría resultar vulgar, a la par que despectivo, así que decidí una nueva modificación, más acorde al nivel al que debía estar el discurso: “Estimados amigos, amigas, doctores, doctoras y demás personas del gremio” Aquella modificación sin duda salvaba los problemas preeliminares. No obstante, el termino “del gremio” me pareció un tanto arcaico y despectivo, en cuanto a considerar a grandes genios de sus ramas como gremiales, así que decidí nuevamente modificar aquella entrada: “Estimados amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico”. Aquella salida sin duda había conseguido subsanar los problemas previos.
No obstante observé consternado una nueva dificultad. Al acercarme a cierta parte del público como amigos y amigas, dejaba de lado aquellas personas que pudieran no tenerme especial simpatía, y que sin embargo mostraban un claro respeto por mi opinión presentándose a mi charla, incluso a pesar de que fuera para argumentar en contra de mis ideas. Semejante muestra de civismo y dialéctica no podría quedar exenta en mi presentación, así que nuevamente fue modificada: Estimados amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico, además de detractores, detractoras (evitemos el sexismo) y enemigos y enemigas (sexismo)” No obstante, utilizar el termino “estimados tanto para amigos como para detractores y enemigos no haría más que mostrarme como un hipócrita redomado, lo que echaría por tierra toda la atención de mis oyentes al perder mi credibilidad. Así que en honor a la sinceridad opté por un nuevo comienzo: “Estimados amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico. No tan estimados (debemos ser políticamente correctos) detractores, detractoras, enemigos y enemigas…” Aquel comienzo si podía cerrarse finalmente con un “buenos días”.
Pero en ese momento se generó un nuevo inconveniente. En pleno siglo xxi, en el que las videoconferencias nos permiten estar en contacto con todas partes del mundo simultáneamente, esta presentación dejaría de lado a aquellas personas que estuvieran siguiendo la charla en otros puntos del planeta. Así que decidí cambiarlo nuevamente a: “Estimados amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico. No tan estimados detractores y detractoras, enemigos y enemigas, buenos días si están ustedes presencialmente en la sala con nosotros y tardes y/o noches si se encuentran en una franja horaria y/o del día diferente a la que disfrutamos en este momento en este lugar”. Una vez leído esto, observé que el hecho de recalcar que disfrutamos de dicha franja horario podría dejar en una posición inferior las diferentes franjas horarias adicionales, con lo cual decidí hacer una ligera modificación a la presentación: “Estimados amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico. No tan estimados detractores y detractoras, enemigos y enemigas, buenos días si están ustedes presencialmente en la sala con nosotros y tardes y/o noches si se encuentran disfrutando de una franja horaria y/o del día diferente a la nuestra”. El hecho de dar por supuesto que disfrutaran de dicha franja horaria podría ser interpretado como un intento de manipulación del oyente, así que decidí modificarlo nuevamente de la siguiente manera: “Estimados amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico. No tan estimados detractores y detractoras, enemigos y enemigas, buenos días si están ustedes presencialmente en la sala con nosotros y tardes y/o noches si se encuentran disfrutando de una franja horaria y/o del día diferente a la que disfrutamos en este momento en este lugar, en caso de que la estuvieran disfrutando, lamentando el hecho de que no lo estuvieran haciendo en el caso de que así fuera.”
Finalmente había dado con el encabezado perfecto. No obstante una vez leído nuevamente me di cuenta de un clamoroso error que había pasado por alto. El uso de los adjetivos calificativos había quedado limitado accidentalmente al genero masculino de la interlocución, así que decidí subsanar dicho problema con presteza: “Estimados y estimadas amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico. No tan estimados ni estimadas detractores y detractoras, enemigos y enemigas, buenos días si están ustedes y ustedes (al utilizar el término doblemente me aseguro de que ambos géneros reciban el mismo trato) presencialmente en la sala con nosotros y tardes y/o noches si se encuentran disfrutando de una franja horaria y/o del día diferente a la que disfrutamos en este momento en este lugar, en caso de que la estuvieran disfrutando, lamentando el hecho de que no lo estuvieran haciendo en el caso de que así fuera.” Aquello sin lugar a dudas concluía todo problema con respecto al género que pudiera haberse generado, de un modo sutil y elegante. No obstante, nuevamente un problema sacudió mi mente al observar que, lamentar el hecho de que no disfruten del periodo del día en el que se encuentran podría resultar políticamente incorrecto y ofensivo, al ser entendido como un tono paternalista que colocara al interlocutor en una posición de poder con respecto al discurso. Para evitar dicho error decidí modificar nuevamente el comienzo: “Estimados y estimadas amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico. No tan estimados ni estimadas detractores y detractoras, enemigos y enemigas, buenos días si están ustedes y ustedes presencialmente en la sala con nosotros y tardes y/o noches si se encuentran disfrutando de una franja horaria y/o del día diferente a la que disfrutamos en este momento en este lugar, en caso de que la estuvieran disfrutando, lamentando el hecho de que no lo estuvieran haciendo en el caso de que así fuera, al igual que sin duda alguna ustedes lamentarían también el hecho de que nosotros no disfrutáramos del nuestro del modo recíproco en el que sin duda alguna lo harían dos personas de absoluta paridad” Este último retoque me pareció excesivamente elitista, ya que podría hacer entender que existen personas que no están a la par que otras, así que añadí una aclaración más a la misma: :“Estimados y estimadas amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico. No tan estimados ni estimadas detractores y detractoras, enemigos y enemigas, buenos días si están ustedes y ustedes presencialmente en la sala con nosotros y tardes y/o noches si se encuentran disfrutando de una franja horaria y/o del día diferente a la que disfrutamos en este momento en este lugar, en caso de que la estuvieran disfrutando, lamentando el hecho de que no lo estuvieran haciendo en el caso de que así fuera, al igual que sin duda alguna ustedes lamentarían también el hecho de que nosotros no disfrutáramos del nuestro del modo recíproco en el que sin duda alguna lo harían dos personas de absoluta paridad, que sin duda son todos aquellos y aquellas seres humanos y humanas que pueblan este mundo que llamamos planeta tierra”.
Llegados a este punto comencé a preocuparme de la posibilidad de que, si tal y como creo (o crea) existe vida más allá de la tierra, quizás este discurso pudiera llegar a sus oídos si los tuvieran (y/o tuviesen) pudiendo llegar a ofenderse por semejante exclusión. Así que nuevamente ajusté el comienzo de un modo más acertado: “Estimados y estimadas amigos, amigas, doctores, doctoras y demás mentes preclaras del mundo científico. No tan estimados ni estimadas detractores y detractoras, enemigos y enemigas, buenos días si están ustedes y ustedes presencialmente en la sala con nosotros y tardes y/o noches si se encuentran disfrutando de una franja horaria y/o del día diferente a la que disfrutamos en este momento en este lugar, en caso de que la estuvieran disfrutando, lamentando el hecho de que no lo estuvieran haciendo en el caso de que así fuera, al igual que sin duda alguna ustedes lamentarían también el hecho de que nosotros no disfrutáramos del nuestro del modo recíproco en el que sin duda alguna lo harían dos personas de absoluta paridad, que sin duda son todos aquellos y aquellas seres humanos y humanas que pueblan este mundo que llamamos planeta tierra, y adicionalmente y sin lugar a dudas la misma paridad que presentarían aquellas formas de vida ajenas (y/o/u ajenos) a nuestra pequeña bola azul que pudieran sentirse ofendidas ante cualquier insinuación de que su existencia pudiera (y/o/u pudiese) ser considerada, o acaso fuese considerada en si misma como inferior o/y/e inadecuada para la mente humana y humano que intentara comprender su modo y moda de entender el universo”.
Por fin cerré satisfecho el documento de texto en cuestión. Sin lugar a dudas soy el rey de lo políticamente correcto.