
Por más que lo pienso no consigo entender la aparente paradoja que se forma en mi cabeza con respecto a la empatía y la sociabilidad. En teoría todo parece indicar que si una persona tiene un desarrollo especialmente notable de la inteligencia emocional, que normalmente suele implicar una capacidad empática notable, esto debería ser un factor positivo de cara a la capacidad social de dicha persona, ya que este factor le permitiría entender mejor a las personas de las que se rodea y así poder interactuar mejor con ellas, y de ese modo tener una vida social más compleja que otras personas.
Y sin embargo yo lo enfoco de otra manera. A mi modo de entender, a mayor capacidad empática menor nivel de socialización. Desde luego esto no es un estudio ni mucho menos, sino más bien una idea que me viene rondando la cabeza desde hace muchos años y que he decidido exponer, a ver si existe alguien que comparta dicha inquietud. Permitidme que ahonde un poco más en la cuestión. Una persona con una capacidad empática especialmente desarrollada sería una persona especialmente sensible a los problemas y las preocupaciones de los demás. Esto sin duda haría de esta persona un perfecto punto de apoyo para la gente que le rodea, ese amigo que sabe escuchar y puede aconsejar sabiamente cuando tienes un problema y necesitas desahogarte. Esto convertiría a esta persona con alta capacidad empática en una especie de “psicólogo de salón”, un paño de lágrimas al que poder aferrarse. Probablemente esto empujaría a la gente de su alrededor a apoyarse en él, en sus palabras reconfortantes, y quizás creara una falsa ilusión de capacidad social. Pero la realidad a mi entender es que, con el tiempo, la persona en cuestión, cargada emocionalmente con el peso de sus problemas y dificultades, e incapaz de descargarse de los de aquellos que le rodean, ya que su empatía no se lo permite, terminaría por alejarse de dichos círculos sociales para poder encontrar un pequeño resquicio de paz interior en la tranquilidad de la soledad.
De ese modo, a mi entender, la persona empática encuentra en la lejanía de la vida social su pequeño Oasis de calma, ya que no tiene que afrontar las cargas psicológicas que otros, voluntariamente en algunos casos aislados, e involuntariamente en el resto de las situaciones, descargan sobre él. A su vez, su capacidad empática haría que se guardara su problemas para si mismo, evitando compartirlos con los demás, conocedor de que esto no generaría más que problemas a las personas que le rodean, que a su vez repercutirían en el mismo inevitablemente.
Quizás sea un razonamiento un tanto arriesgado, pero a mí me parece lo suficientemente lógico para no poder evitar pensar en ello. Y por más que lo pienso…
La empatía es una bolsa destinada a llenarse con basuras ajenas. Por lo general, la gente empática espera reciprocidad, convirtiéndose así en egoístas. Si cada uno gestionase su propia basura, al resto nos iría mejor.
ResponderEliminarLa empatía es una bolsa destinada a llenarse con basuras ajenas. Por lo general, la gente empática espera reciprocidad, convirtiéndose así en egoístas. Si cada uno gestionase su propia basura, al resto nos iría mejor.
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